Es difícil cómo un día puede empezar a extrañar la rutina de este momento de la noche, y cómo crea la necesidad de retornar a prácticas pasadas, para pasar los minutos y las horas, esperando que aquella acción que enmarca la rutina aparezca, ¿será que, dadas las condiciones, aparece?, parece algo fabuloso, pero en sí, es una práctica simple que a momentos hace que todo sea fabuloso. Fue sólo nombrarlo y apareció, cambió por unos minutos la noche.
Hace muchas noche no pensaba en venir por este sitio a escribir, todo se había limitado a la visita casi diaria de los blogs que sigo, hace muchas noches no se daba el momento para explorar y escuchar nueva música. Hace tantas noches he dejado tantos pensamientos recurrentes, ahora la recurrencia es otra.
Las cosas con otros productos que deberían derivarse de mi vida no van muy bien, producto de tesis, respuestas, entre otras cosas.
El sueño de nuevo se apodera de mis ojos, y no queda más que dar media vuelta, hacia la pared, y adentrarme en otro mundo, espero, y como raro no querer salir de él. Sin más, amo la[s] realidad[es] oníricas.
Acá una de las canciones que he escuchado recientemente en la que se ha constituido mi emisora de preferencia.
Se enamoró la flor de una hoja seca.....
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